Nuestra Historia

Corría el último tercio del siglo XIX cuando la electricidad empezó a brillar con intensidad propia en Cataluña. La industria eléctrica daba sus primeros pasos firmes en 1873 con el nacimiento de la primera central de electricidad, la Dalmau i Xirà. En 1897 el ingeniero catalán Lluis Muntadas i Rovira fundaba en Barcelona La Industria Eléctrica.


Un camino de dos

Vista general de la Fábrica (años 20)

La nueva fábrica fue el embrión de la construcción, el 21 de julio de 1910, de la sociedad Siemens Schuckert Industria Eléctrica S.A., a partir de un capital social de 4,5 mill. de pesetas. Al sueño de Lluis Muntadas se unía el proyecto de Siemens, un socio financiera y tecnológicamente poderoso, presente en España desde 1895. Sin duda el valor añadido más relevante que aportó la compañía alemana fue la transmisión de su cultura empresarial y los conocimientos para fabricar los productos Siemens con sus estándares de calidad.


Tiempos convulsos

Trabajadores de la fábrica en serie (años 20)

Cuando en 1914 estalló la 1ª Guerra Mundial; los talleres de la fábrica quedaron aislados de la casa matriz. Debido a la neutralidad de España, muy pronto se inició una industrialización muy variada. La demanda era extraordinaria, lo que favoreció a la fabricación en serie. En 1920 se amplió el taller principal y, ya avanzado 1923, se incrementó el programa de fabricación.


Nueva razón social

Producción de componentes en Fábrica (años 30)

1925 es el año en que el rey Alfonso XIII visita la fábrica, que superaba ya los 50.000m2. Esta época de crecimiento culmina en 1929 con el cambio de la razón social Siemens Schuckert Industria Eléctrica, S.A. La prometedora estela marcada por la fábrica no se truncó tras la guerra, sino que reverdeció con intensidad a partir de la década de los años 50.


Trabajo y tesón

Vista interior de Fábrica: trabajadoras en la fabricación de componenetes

El inicio de la década de los 40 supuso afrontar problemas a la hora de abastecerse materias primas y la importación de bienes de equipo, en especial de maquinaria. Ante lo precario y obsoleto de la maquinaria tras el conflicto bélico, la dirección de la fábrica impulsó una profunda renovación y modernización. Con el incremento notable de trabajadores con formación tras el final de la guerra, se puso en marcha la escuela de aprendices, una de las apuestas de la fábrica catalana que posteriormente demostrará ser determinante a la hora de evaluar su eclosión industrial durante la década de los 70.


Los mejores momentos

Detalle de la cadena de producción de fábrica (años 80)

Los mejores momentos de la fábrica iban a iniciarse con la celebración, en 1960, del 50 aniversario de Siemens Industria Eléctrica, S.A. en Cornellá, una efeméride que Ernst von Siemens, durante su visita de octubre del 196, valoró enormemente.
En junio de 1958, la fábrica logró un hito notable: la fabricación de un millón de contadores eléctricos, un broche de oro para lo que vendría en la década de los 60.
El goteo de nuevos logros no dejó de manar durante estos años, en 1965 se inauguran nuevos talleres para la fabricación de motores trifásicos y monofásicos. La fecundidad de los logros conquistados por la fábrica de Cornellá durante la década de los 60 culminó en 1969 con la fabricación del motor número 1.000.000, cifra mágica que sintetizaba el esfuerzo de superación de una fábrica y sus hombres y mujeres.


Crisis mundial y reestructuración

Trabajado en el proceso de producción de motores (años 80)

1976-78. La fábrica intenta adaptarse a esta gran recesión económica buscando nuevos productos, incluso atípicos, que permitan dar ocupación. Teniendo en cuenta los planes nacionales de reestructuración y previendo la entrada en la Comunidad Europea se incrementa la necesidad de racionalización de los productos fabricados y de su espectro. Se concentra la producción para aquellos productos de los que la fábrica está mejor equipada y se procede a una reducción paulatina de los restantes: transformadores, relés térmicos, seccionadores e interruptores de media tensión ya no se fabricarán. Simultáneamente se procede a una reducción paulatina de la plantilla para adaptarse a las nuevas necesidades.1983-95 Tras la entrada en la Comunidad Europea y la adecuación a las exigencias del mercado, se inicia, en el 83, un Plan de Reestructuración General de la fábrica que trae consigo una gran inversión en la modernización del parque de máquinas y de las instalaciones. En el año 84 se suministran un total de 490 máquinas, entre motores y generadores, con una potencia total de 135.000 kW para la Central Nuclear de Trillo. En ese mismo año se suministran los 2 motores mayores fabricados hasta la fecha, de 5000 kW y 5-100 r.p.m. destinados a la empresa ACERINOX. En el 85 se sigue renovando la gama de productos, se amplia el centro de cálculo y se pone el objetivo de alcanzar los niveles de competitividad que garanticen la permanencia en el mercado más allá de las fronteras españolas y europeas.

Cornellá, fábrica internacional

Imagen general de la Fábrica (2004)

Fábrica de Cornellá se convierte en una fábrica internacional de productos ferroviarios. Las tres líneas de producto son:

- Motores de tracción
- Convertidores
- Señalización ferroviaria

Se finaliza la fabricación de los últimos contadores eléctricos. Desde esta factoría, además de los proyectos para el mercado español se exportan equipos eléctricos y electrónicos de tracción y señalización a todos los países del mundo, incluyendo los trenes y las líneas de alta velocidad de Alemania y otros países europeos. Cornellá es además el Centro logístico para el proyecto de la línea de Alta Velocidad Madrid - Zaragoza - Barcelona.